GLOBALIZACION:REUNION CUMBRE EN QUEBEC ESCONDE UN PUNO DE ACERO DETRAS DE LA PALABRA

Por Brian Becker

Cuando le doy comida al pobre, me llaman un santo. Cuando pregunto porqué el pobre no tiene comida, ellos me llaman un comunista.

-Dom Helder Camara, arzobispo brasileño

La ahora famosa expresión del difunto arzobispo brasileño, Helder Camara, ha tomado hoy un nuevo patetismo con el anuncio de que el arzobispo de Quebec será excluido de las actividades oficiales durante la Cumbre de las Américas programada a darse lugar en la Ciudad de Quebec, en Quebec el 17 de abril.

Los organizadores de la cumbre quieren este evento para confirmar el próximo paso a la "globalización" de Norte y sud América apoyando el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Los banqueros y barones de las corporaciones decidieron censurar al Arzobispo Maurice Couture porque él no limitó su intervención a simplemente orar por las víctimas de la "globalización". En vez, el arzobispo se solidarizó con las decenas de miles de estudiantes y trabajadores que protestan los despidos forzados, los rompimiento de sindicatos, los recortes salariales, los robos de tierras y la privatización de los servicios sociales vitales los cuales están al centro del propuesto tratado ALCA.

Cuidado con ciertas palabras

Si la cultura empresarial ha sobresalido en algo es en la propaganda política y la publicidad. Un puñado de monopolios noticiosos que dominan las ondas radiofónicas y los periódicos pueden producir y distribuir palabras, frases y lemas cuidadosamente escogidas que utilizan para distorsionar las realidades que ellos describen.

En su último libre, Patas Arriba, el reconocido periodista uruguayo, Eduardo Galeano, vívidamente desenmascara este proceso de falacia con una ardiente sumatoria de "globalización" tanto de palabra como de proceso.

La palabra "globalización" suena neutral y hasta democrática, como las definiciones asociadas con esta. Pero la globalización en verdad es una forma de guerra de clase para los ricos y poderosos contra los pobres. Es una forma de violencia empresarial contra los obreros y sus gremios sindicales.

En el frente ambiental, la globalización es un asalto sistemático para eliminar las regulaciones contra la contaminación del ambiente impuestas sobre las industrias petroleras, mineras y la industria productora de madera.

La globalización es también una guerra contra las estrategias de desarrollo de los llamados países del Tercer Mundo que han nacionalizados y "protegido" industrias criollas para que no fueran invadidas o destruidas por corporaciones transnacionales más poderosas de los Estados Unidos, Bretaña, Japón, Alemania, Francia, Italia o Canadá.

La globalización no es simplemente una política económica que favorece las ganancias empresariales sobre los derechos de los obreros y del medio ambiente. Sino que también es una dominación económica enforzada por las guerra y las amenazas de guerra.

La conexión entre la globalización y la guerra imperialista

La presentación del Presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic como alguién diabólico por los Estados Unidos y la OTAN y el ataque contra Yugoslavia muestre de mejor manera como el imperialismo está orgánicamente conectado al imperialismo militar. Esto es lo más importante para entender el fenómeno de la globalización.

"Para que la globalización funciones América no debe temer actuar como un potencia militar omnipotente... la mano escondida del mercado nunca funcionaría sin el puño escondido--McDonalds no pueden florecer sin McDonnell Douglas, el diseñador del F-15. Y el puño escondido que mantiene seguro al mundo para el Valle del Silicon se llama el ejército, Fuerza Aérea, la Marina de los Estados Unidos." Estas son las palabras del más propugnante de la globalización, el columnista del New York Times, Thomas Friedman, mientras explicaba la real, aunque no mencionada, razón de la guerra de la OTAN contra el gobierno de Yugoslavia.

Milosevic era el líder del Partido Socialista de Serbia. Su gobierno cooperó con el programa de globalización del Fondo Monetario Internacional a fines de los años ochenta. A principio de los años noventa, después del colapso de la URSS y de los otros gobiernos socialistas en Europa Oriental, Milosevic cambió sus estrategias económicas.

El comenzó a tomar pasos para dilatar y resistir la privatización al por mayor de las industrias estatales o socializadas, banqueras y comercio como los exigía el FMI y la Banca Mundial. Esto lo convirtió en un objetivo de todas las hostilidades provenientes de los globalizadores en Wall Street, centro financiero mundial en Nueva York.

Los discursos de oposición a Milosevic en los medios noticiosos occidentales alcanzaron nuevos niveles de furia para 1994. La propaganda concentró la atención pública en la supuesta limpieza étnica por los serbios en Bosnia o luego en Kósovo. Pero eso fue para engañar al público y que este pensara que la inminente guerra contra Yugoslavia tendría propósitos humanitarios.

Pero la verdad estaba escondida en las pequeñas escrituras.

"Milosevic está escuchando de nuevo al control político prometido por la vieja estrella comunista en su residencia presidencial... él está revocando algunas privatizaciones y medidas del mercado libre.," declaró un artículo del Christian Science Monitor en junio 6 de 1996. Un mes más tarde, el New York Times del 18 de julio de 1996 se quejó sobre la determinación de Milosevic de "mantener el control estatal [de las industrias] y su renuncia a permitir la privatización."

"Milosevic no entendió el significado de la caída la Muralla de Berlín ... mientras que otros políticos comunistas aceptaron el modelo occidental ... Milosevic fue en otra dirección", fue el mensaje aún más explícito publicado en el Washington Post en el número del 4 de agosto de 1996.

Los globalizadores compulsivamente buscan la manera de aplastar militarmente a todos aquellos que se atreven a resistir sus demandas de privatizar las industrias, las tierras cultivadas colectivamente, y los sectores de servicios de sus economías. "La guerra es nada más que una extensión de la política por otros medios", según el dicho famoso del teórico militar prusiano del Siglo XIX Carlos Von Clausewitz. Y la política de la época del presente es los intereses económicos concentrados de las corporaciones y bancos transnacionales más grandes.

La resistencia a estas políticas puede ser contagiosa entre los pobres y oprimidos, quienes conforman la mayoría de los habitantes del mundo. Esto es lo que Thomas Friedman quería decir cuando escribió "la mano oculta del mercado nunca funciona colaborando con el puño oculto" de la máquina de guerra del Pentágono.

La OTAN lanzó 23.000 bombas y misiles sobre Yugoslavia durante la guerra de 1999.

Las tropas de los EE.UU. y la OTAN se apoderaron de Kósovo en junio de 1999.

Entonces los EE.UU. y la Unión Europea prometieron cancelar las sanciones económicas contra Yugoslavia y Serbia solamente si el pueblo "deseligieran" a Milosevic y lo reemplazaran con una administración favoreciendo al FMI. La CIA utilizó $70 millones en fondos por la oposición electoral durante la campaña presidencial de Yugoslavia el septiembre pasado. [exclamdown]Qué gran sorpresa! Milosevic perdió su pluralidad y las elecciones a un candidato que favorece al FMI.

La campaña electoral contra Yugoslavia tuvo la intención de enviar un mensaje bien claro a cualquiera que resistan las pre condiciones de "globalización" hecho por el FMI. Si países pobres se atreven resistir encontrarán toda forma de presión. El gobierno de los EE.UU. y el FMI anunciaron que Yugoslavia tendría canceladas las sanciones y ser elegible por nuevos préstamos para reconstruir a su país destrozado por la guerra solamente si Milosevic fuera arrestado antes del 31 de marzo. Ese mismo día policías enmascarados y comandos élites fueron a arrestarlo.

Capitalistas libran guerra de clases

Entonces no es sorpresiva que decenas de miles de trabajadores y estudiantes protestarán fuera de la Cumbre de las Américas el 18 - 22 de abril.

La globalización es una forma de guerra de clases y violencia de los ricos y poderosos en contra de todos los demás. Las consecuencias son asombrosas. La predicción en el Manifiesto del Partido Comunista que los ricos se van a enriquecer aún más, mientras que los pobres se empobrecen, se está confirmando en las estadísticas.

Los ventas combinadas de las 200 corporaciones transnacionales más grandes tienen casi dos veces el poder económico de las cuatro quintas partes de la humanidad más pobres. Las ganancias combinadas de nada más General Motors y la Ford--las dos corporaciones automovilistas más grandes del mundo--son más grandes que el producto bruto nacional de todos los países sub Sahara de África.

Las corporaciones transnacionales tienen un 90 por ciento de todas las patentes para productos y tecnologías en el mundo.

Las ventas combinadas de las 200 corporaciones más grandes son mayores que las economías combinadas de 182 países. Estos son todos los países del mundo menos los nueve países imperialistas más grandes.

Las 10 personas más ricas en el mundo poseen riquezas equivalente al total de la producción de 50 de los países más pobres. Los 447 billonarios mayores y mega millonarios tienen fortunas más grandes que la mitad de la humanidad, o sea los tres mil millones de gentes más pobres.

Los tres capitalistas más ricos en los EE.UU., Bill Gates, Warren Buffet y Paul Allen, tienen riquezas equivalentes al ingreso combinado y los ahorros de 600 millones de las personas más pobres.

La globalización en las manos de la clase capitalista no solo significa la expansión de la alta tecnología uniforme, computadoras e industrias en todo el mundo.

Esto significa el fortalecimiento del poder del capital sobre la clase trabajadora. Es el dominio completo de una estructura institucional peculiar que permite a un puñado de personas acumular grandes fortunas. Este pequeño puñado de personas posee personalmente los productos que son creados por la labor colectiva de la gente trabajadora en la sociedad.

Los trabajadores obtienen salarios, mientras que los capitalistas de las corporaciones tienen y poseen en privado los productos y las ganancias creadas por el trabajo colectivo que otros producen.

La resistencia contra el sistema que acumula riqueza en un polo, y miseria en el otro es inevitable. La guerra de clases de los empresarios y banqueros debe ser contestada por la resistencia de clase de la gente trabajadora.

La propiedad usada para producir riquezas en una sociedad puede ser poseída privadamente para el beneficio de los dueños e inversionistas o puede ser poseída públicamente. Los dos sistemas son diametralmente diferentes. Los primeros sirven a los capitalistas. Los últimos están libres para servir las necesidades de la sociedad.

¿Cuáles son las prioridades? ¿Las ganancias corporativas o las necesidades de la gente? En su forma básica, esta es la pregunta que define la dirección de la sociedad: ¿capitalismo, o socialismo?

posted 19 April 2001

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